Bocas de expendio

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sábado

No somos tan distintos

Para escribir hay que LEER. Y no solo esa clásica literatura que ya fue consagrada por universal y humana, sino también a los congéneres, a los que intentan en este momento manifestarse a través de la palabra.
Y ESCRIBIR. La práctica perfecciona la técnica. Y, si bien quizás no mejore lo que uno tiene para decir, seguramente mejorará la manera. Y al escribir, más aún con ánimos literarios, uno se preocupa por el contenido pero también por la forma. Se busca la palabra oportuna, la descripción fehaciente, el recurso atinado.
Por otro lado, leer a los contemporáneos nos ayuda a chequear que no estamos solos en el análisis de lo que pasa alrededor. O lo contrario.
Con respecto a lo que uno quiere DECIR, creo que, si bien cada uno tiene una percepción distinta de los estímulos, más o menos todos vivimos experiencias similares, todos tenemos miedos parecidos y sentimos igual.

miércoles

Elemental

Todo nos resulta elemental después de haber leído la resolución. Por eso, a veces se nos ocurre que la vida sería más justa si viniese con una última página de soluciones. De esa manera, uno tendría la posibilidad de hacerle trampa a las experiencias difíciles. O no, decidir reflexionar al respecto, resolver, fijarse en esa página y corregir. O no fijarse jamás y vivir pensando como encajar una palabra con otra para resolver, por ejemplo, el crucigrama de la conversación.

Pero no, la vida nos niega esa trampa. Hay que experimentar para aprender. Hay que aprender para actuar mejor en situaciones similares; aunque, si bien se repiten, no son las mismas. El eterno retorno viene tan disfrazado que resulta difícil reconocerlo.

martes

Mierda

La comparación entre el razonamiento y el sistema digestivo no se me ocurrió a mí. ¡Qué mierda tengo en la cabeza!

Nos nutrimos de la observación, de las experiencias vividas, del análisis de las acciones propias y ajenas, de las reacciones ante los estímulos. Masticamos información, deglutimos argumentos, todo forma una masa ideológica y, finalmente, cagamos una conclusión.

Y, sin embargo, que alejada está de nosotros la realidad. Permanece remota e inmutable como si no quisiese ser asida, como si pretendiera de nosotros esa búsqueda incansable e infructuosa.
Dudo que exista hombre o mujer, más allá del filósofo y su continuo pensar, me refiero a un hombre o a una mujer cualquiera, que no se haya preguntado acerca de su existencia en el mundo, del por qué, del para qué, de su pequeñez y de su grandeza al mismo tiempo. Y, sin embargo, ninguno obtiene una respuesta contundente. Como nos sucede con el plato sabroso. Los sentidos todos lo disfrutan, principalmente el gusto. Pero, una vez devorado, el plato se transforma en un recuerdo, difícil de revivir.

Finalmente, llega la muerte que es cuando nos damos cuenta de que toda esta fábula no tiene por qué dejarnos ninguna enseñanza. Nacemos derecho a la muerte. ¡Y cuánto tiempo caminamos creyéndonos alejados de ella! Ese caminar que no cesa. Esa infructuosa manera de negar el tiempo. Un tiempo que creemos controlado en números. Y nos creemos inmortales, escapándole. Nos matan, nos asesina una enfermedad, la debilidad de nuestra carne, se van nuestros amigos, nuestros padres. Se despiden los hijos. Los hermanos.

Y si me pregunto qué tiene que ver el sistema digestivo con esto, solo puedo responder que entre tanta observación y tanta inteligencia creadora dando vueltas, las respuestas son una mierda.

miércoles

La lluvia

La lluvia me trae recuerdos de la infancia, de cuando íbamos a Beguerie y cerraban los caminos.
Después, se murieron mis parientes o se fueron del pueblo a otro pueblo. Y ya no llovió más. O llovía igual, pero ya no cerraron los caminos. O sí los cerraban.
La cosa es que cerraron el ferrocarril y ahí se murió el pueblo y ya no hubo caminos para embarrar.
La pasábamos muy bien.

jueves

La vida no tiene sentido

Las cosas que hacemos, que pensamos, sentimos, no tienen el grandísimo valor que les otorgamos o que les otorgan otros por nosotros. Sé que voy a sufrir cuando algún ser muy querido fallezca pero, al instante, voy a querer ir al bañoo bostezar. Aunque no quiera dormir o quiera no comer, al final voy a concluir por ceder a la fuerza natural. Y esa fuerza que se repite a diario, me da la pauta de la estupidez de todas las cosas. Y si yo le imprimo, para variar la cotidianeidad, un toque de locura, me tiño el cabello, me compro el último modelo de algo, me voy de viaje con mi mochila, son todos hechos que, en sí mismos, llevan el sinsentido de la existencia.
Allá, en la muerte, todos esos gustos, placeres, experiencias vividas, aprendizajes, desconocimientos, no le importarán a nadie y menos a mí.
Por lo tanto, ante la pregunta acerca del por qué de las cosas, la respuesta es porque se me canta, porque no me queda otra, porque es lo que hay. Y si quedara otra, sería tan estúpida como esta.
Buscaré la felicidad, sí, pero sin negar que es tan efímera como el dolor, que miles de otras felicidades me quedan vedadas por esa elección, que no conoceré nunca la verdad de las cosas, de mí misma, de nada.
De esta manera, pierde peso el valor de la vida, todo lo que tengo, lo que soy, aquello en lo que la sociedad me ha convertido, no significan nada. Porque a su vez significan todas las cosas que ya no seré, que nunca tendré.
¿Cuál es el sentido de la vida, entonces? Ninguno.
Por eso, cualquier cosa le otorga sentido a la existencia. Encontrarse una piedra, encender una luz o un cigarrillo, oler una flor. Esas cosas son y son lo que no son.
Probablemente, no sea así como digo.

miércoles

Anhelo el amor que surge del espíritu, la idolatría de un alma en la que me pueda regocijar, la pureza y la plenitud de lo que es perfecto, aún siendo humano.

domingo

Estoy acá pero tan triste que ni ganas de escribir algo

Estoy en el campo. En un pueblo paisano de bombacha, rastra y facón, en un pueblo que carga el peso de toda una historia nacional. Dulcemente, me envuelve el silencio de una siesta religiosa.
Pero. Estoy en el campo, con un grupo de estudiantes de un colegio bilingue (léase la diéresis, por favor) cuya profesora de Lengua tuvo la irracional idea de hacerles leer "Don Second Shadow".
El micro gira y gira (hasta las náuseas), alrededor de la plaza principal, recorriendo los museos que celebran la patria que, para algunos pocos estúpidos, tuvo, además del pueblo original, la semilla bárbara del gaucho de trabajos pesados, de piel curtida, de dedos anchos, de sombrero calado y frente ancha, de sabiduría natural y autodidacta. La presencia del prototipo gauchesco parado en una esquina pintoresca genera una conmoción "¿Guarisdat?". Es un argentino.
Cruzamos el río (que en nuestra obra Fabio Cáceres cruzó) hasta La Blanqueada, la pulpería de la novela. Se desmenuza en vitrinas el último grito de la moda gauchesca y se exponen los enseres necesarios para la labor cotidiana del hombre de campo: la cincha, las espuelas, el recado, las sogas, el mate.
Todo ante la mirada abúlica de los alumnos que me atosigan con preguntas: "Cuando nos vamos" "Falta mucho".

Y me vuelvo, che, escuchando en el micro "Si no hay triki triki...".

sábado

respuesta a ANA

siento que hay espacios vacíos que nada llena. insastifacción persistente. y agobio de una vida que nunca nos da lo que queremos en el momento justo, porque nunca estamos seguros de aquello que queremos. por ignorancia, por soñadores, por estúpidos. quizás ni nos damos cuenta de que lo que llego es lo que queremos. y queremos otra cosa. o nos damos cuenta de que queríamos aquello que pasó sin gloria y con pena.

Yo viví medrosa de la otredad, no sabía que todos residían en mí

Hay tanta desgracia. Convivimos con la tristeza en los lugares más insólitos, incluso admirando un paisaje podemos encontrar cierta desazón. Tenemos infinidad de sueños y, a algunos de nosotros, sólo se nos dan dos.

Nuestra autoestima sube y baja, se empina y cae como ave cazadora. Y así vamos boyando alrededor de alguna esperanza que nace con pocas chances de realizarse.

Pero. Hay otros momentos, quizás imperceptibles para el ojo poco obervador, en los que se nos manifiesta algo indeterminado pero que nos llena de gozo. Se calma el galope del corazón, se equilibra el curso de la sangre y uno encuentra algo así como su centro, como un lugar de firmeza y de seguridad.

Un amanecer, un ocaso, un hornero, una flor, una nube, una sonrisa, una cervez fría, momentos solitarios en los que uno se encuentra con todo. O, en otras ocasiones, compañías silenciosas que comparten nuestro disfrute y acarician la misma sensación.

La felicidad no puede ser otra cosa, no puede ser más que conocer la posibilidad de regocijarse en ese instante. Y esos instantes están ahí cerquita nomás.

miércoles

Escatologismo

Algunas veces siento que me pegaron tal patada en el culo que no puedo sentarme sin sentir el zapato.
Voy haciendo fuerza, para ver si lo expulso, y lo que logro es tan etéreo como un fluido.
Quedo tan constreñida por la indignación que toda la vida tengo que aguantar las ganas de cagarme en todo y mandar todo a la mierda.

Y me pregunto de dónde vino. Quién fue. Por qué.

viernes

Ser Romàntico

El culto a la noche, a la luz de la luna, a las personas de vida licenciosa, a la tristeza, a la melancolìa. El aborrecimiento al progreso, a la pèrdida de todo aquello que amò en su juventud, la añoranza, en definitiva, de todo lo pasado.
Como todo romàntico, debe vivir lo que dice. Por eso los ataques de tristeza, de odio hacia el mundo moderno que no comprende, hacia la vida injusta que lo pariò. Por eso, las enfermedades, la falta de confianza, la alabanza desmedida de valores caducos para la sociedad actual.
Como buen romàntico, un artista problemàtico, un artista talentoso que pone en duda sus cualidades. Un artista capaz de descifrar algunos misterios, pero incapaz de objetivarlos. Un actor de la vida. Un artista que no puede separar el arte de la vida misma.
Romàntico, triste, sin finales felices nunca.
Romàntico, amante hasta el dolor, incomprendido, amado. Difìcil como un bebè que llora sin que podamos saber por què.
Romàntico, hermoso, admirado, grotesco.
Lord Byron y el Jorobado, Frankestein y Don Juan Tenorio. Exòtico, aventurero, valiente, medroso. Sensible, sentimental, un anacoreta siempre rodeado de gente.
Imperfecto pero humanamente perfecto.
Un inspirado, denunciante de la opresiòn, de la injusticia, de la falta de libertad, tres conceptos que èl sufre.
El amor es tragedia, excluye toda norma, porque es pasiòn. Todo es pasiòn para su espìritu original.
Un misàntropo irracional pero mucho màs razonable que la banalidad social. Mucho màs lògico que la alegrìa superficial y pobre.
Con la necesidad imperiosa de alejarse, de perderse, para volver con un arrepentimiento cuasi catòlico.
Con la necesidad de llenar de fantasìas la vida, porque la realidad siempre es fùnebre, siempre es insatisfactoria.
El destino lo construye y lo destruye. El destino, ya prefijado, lo condena al fracaso (me atrevo a decir, con grandes posibilidades de equivocarme, que disfruta haciendo ruido con su destino cruel, la condena lo justifica en cierta medida). El destino crea su vida y la carcome.
Pero, ¿còmo concebir a un artista feliz, conforme, tranquilo? ¿Còmo aceptar la tibieza de un artista que no sufre?
Como romàntico, el arte surge de la pasiòn y las mayor de todas es el dolor. Insondable dolor del hombre que nace muerto, del ser que sòlo puede vivir una ùnica y acotada vida.
Rebelde pero arraigado, confiado pero inseguro, desconcertante pero predecible. Una combinaciòn caòtica de la alegrìa disipada y de la tristeza màs contumaz. Una mezcla nefasta por la falta de precisiòn en su medida. Pero es romàntico y sòlo puede vivir en los extremos.
Sencillo, natural pero rebuscado. Libre pero anclado en una psiquis inmanejable.
En definitiva, abismal como el mar, profundo como la noche, càlido como sol de mediodìa, triste y lejano como la medianoche.

martes

Comparación

Hay personas cuya cara de orto es tan destacada que, cuando hablan, parece que hicieran fuerza para cagar las palabras. Y las sonrisas, inevitablemente, les salen con ruido a pedo. Esas personas arruinan cualquier clima de trabajo. Te miran por encima de los anteojos, como si se les escapara la raya por arriba del pantalón, y fruncen la nariz como si les molestara su propio olor.
Y viven así. Con la nariz, el ceño y la boca fruncidos. Como un verdadero culo.

Maravillas

Hay gente que habla mucho y mantiene hilos remotos de conversación. Jamás dicen "¿de dónde viene esto?" o "¿cómo llegamos acá?", porque lo recuerdan todo. Y continúan una perorata eterna, sin fundamentos, con atropelladas repeticiones que, generalmente, versa sobre ellos mismos. Así que, si descartamos los pronombres de primera persona y los "viste", "¿entendes?", "¿me explico?" y contamos una única vez las iteraciones, estamos ante un vocabulario que no enriquece porque es pobre.
Igualmente, son de no creer.

viernes

Persona Huraña

es el vigésimo séptimo cigarrillo que enciendo y son las dos de la tarde. el cielo todavía no se decide a llover y yo no me decido a salir. a punto de atormentarse sobre mí una lluvia de verano, elijo quedarme adentro. con el paso de los años mis expectativas se redujeron a ser simplemente un hurón.

jueves

Un vulgarismo

Así como otros fetichistas gustan del papel araña o de las letras en cursiva, a mí me resultan muy estimulantes las lapiceras de pluma.
Pienso en cómo se dispone el cartucho y se me estremece el alma.

martes

¿Quién soy?

Soy en muchos aspectos. Soy un ser humano, mujer, hija, hermana, amiga. A simple vista, eso me presenta. Soy, para la sociedad, Romina Eleonora Mc Cormack.
Nunca pude definir mis gustos, quizás por indecisión, quizás por ignorancia. En ocasiones, me gusta casi todo; en otras, no me gusta nada.
Soy irreal, de eso estoy segura. Mi existencia no es real o, por lo menos, está teñida de grandes fantasías. Podría decir, no sin pecar de soberbia, que soy mi propio ente de ficción. Quizás por el deseo de descubrir todas mis posibilidades; probablemente por miedo a enfrentar mi realidad y mis limitaciones.
Tengo, por momentos, un ansia ingente de vida y, por otros, un vacío espiritual, vital e intelectual que me asfixia.
Y así, voy bogando, siguiendo la corriente, en su contra, descansando.
Muchas veces me detesto, me encuentro pobre y basta. Me reconozco limitada, insegura. Y suelo culpar al miedo de tanta miseria de espíritu. Otras veces me repongo y me siento más fuerte, aunque todavía temerosa.
Cada tanto, vislumbro la llama que debería moverme. Soplo y soplo, pero el cansancio me gana.
Mi investigación se circunscribe a conocerme, a saber quién soy, tal vez a definir quién quiero ser. Para no sentirme tan frustrada, para no caer en el letargo de una vida desperdiciada.
Pero, ¿cómo evitarlo? ¿cómo frenar el paso del tiempo y dar cabida a todas mis expectativas? Y, por sobre todas las cosas, ¿cómo superar el miedo?

Una concepción trascendente de las cosas, de la realidad, de mí misma.

¿Quién soy? ¿Por qué hay gente que se conoce desde muy temprano y gente que no? ¿Por qué algunos encuentran tan rápido un destino placentero y otros que no? ¿Por qué siento que ningún destino me brindaría verdadera paz y placer? ¿Por qué siento tanto temor a recorrer el camino de mis sueños? ¿Cuál es ese camino? ¿Siempre tuve tanto miedo y senti tanto desconcierto? ¿Me engaño a mí misma? ¿Por qué siempre siento que no tengo lo que quiero? ¿Quién soy? ¿Es necesario preguntárselo? ¿Hay que saberlo? ¿Lo que uno es se construye día a día? ¿Hay más días que éste que estamos viviendo? ¿No es ahora el momento para plantearse quién soy ahora? ¿Soy producto de una generación, de una familia de un contexto? ¿De una educación? ¿Alguien se planteó antes quién soy y no tengo voluntad para cambiarlo? ¿Por qué no puedo conformarme?

SACERDOCIO

Soy docente. de alguna manera inexplicable y confusa me recibí de profesora. Estudié con sumo afán y muchísimo interés nuestra lengua, nuestra literatura. Descubrí un amor casi irracional por las letras, por la sintaxis, la evolución de la lengua, la etimología de cada palabra, por la búsqueda de un sonido armonioso, por los distintos mundos creados por el hombre mediante su lenguaje. Y me encontré bien dispuesta a germinar en otros la misma pasión.
Del mismo modo inexplicale y confuso conseguí trabajo. Me olvidé de las tradiciones y fui el profesor que habría deseado tener. Como a todo joven, el colegio me había resultado una tortura; el miedo, las materias incomprensibles, las aburridas, la poca buena voluntad de algunos docentes, los exámenes, las amonestaciones, los castigos, los escarmientos. Me planteé seriamente cambiar esa cara negativa que la educación me había mostrado para demostrarles a los nuevos jóvenes que no todo debía ser tensión y terror en la escuela.
Fui el profe copado, buena onda, los alumnos me tuteaban, me consultaban con suma confianza; se generaba, así, un buen clima para disertar sobre todos sus intereses. Pero, con el paso del tiempo, las dudas sobre mi desempeño fueron creciendo. ¿Mis alumnos estaban aprendiendo?, ¿mi metodología era la correcta? ¿lograba despertar interés y curiosidad en ellos? ¿tenía las herramientas suficientes para llevar a cabo mi empresa? ¿pretendía luchar contra el desgano adolescente toda mi vida?
A medida que pasaron los años en el ejercico de esta profesión, mi actitud se fue modificando. Mis sonrisas llegaban en diciembre, hice que los alumnos devoraran hoja tras hoja ciertos libros, exigí respuestas concisas y correctas y resigné mis expectativas ante el peso omnipotente de una vieja y arraigada tradición: la de que el hombre trabaja mejor bajo presión.

viernes

Como todos

Me canso de caminar lentamente, rehusandome, hacia el lugar adonde van todos. Y no estoy hablando de la muerte.
Estoy hablando de este tipo de cosas. Mi espìritu romantico se està yendo a la mierda, con tanta porqueria moderna.
Me rio de los blogs y de los fotologs, cosas de mis alumnos, niños de esta nueva era interneteada.
Y sin embargo, aca estoy, escribiendo guevadas sobre cosas que a nadie le interesan, ni siquiera a mi misma

De què se trata esto?

Un joven escritor argentino me dijo recien que esto es un diario íntimo pùblico, como si eso no fuera una contradición.
Ahora, por que alguien querria hacer pùblicas sus intimidades? O intimar con el pùblico?
Lo triste es que el publico es virtual, por lo tanto invisible. Eso, llegado el caso de que haya publico y deje algun comentario.
Por que nadie quiere leer mis intimidades???